Historias reales de Poliamor

El poliamor es un tema cada vez más presente en nuestra sociedad. Aunque todavía se considera una práctica poco común hay estudios que demuestran que son muchas más las personas que deciden explorar este tipo de relaciones amorosas de lo que creemos, pero que no se atreven a contar sus historias por miedo al que dirán y lo hacen en la mas estricta intimidad.

Sin embargo, ya hay muchas personas que cada vez normalizan mas el que ahora es su modelo relacional, y se animan a compartir sus historias con nosotras, para que cualquier persona pueda aprender, disfrutar y abrir su mente a preguntarse, y obtener respuesta, a como se desarrolla y como se vive en el día a día, una verdadera historia poliamorosa.

En este artículo, según nos las vais enviando, estamos encantadas de compartir vuestras historias reales de poliamor. Algunas de ellas son anónimas para preservar la intimidad de las personas involucradas, mientras que otras han sido compartidas con nombres reales. Sin embargo, todas estas historias son verdaderas y reflejan la diversidad y complejidad de las relaciones poliamorosas. A través de estas historias, podremos entender mejor cómo funcionan estas relaciones y cómo pueden ser una forma válida y sana de amar.

historias reales de poliamor

«Hace unos años, mi esposa y yo decidimos abrir nuestra relación y explorar el poliamor. Fue una decisión difícil, pero sabíamos que queríamos darle una oportunidad. Después de un tiempo, conocimos a una mujer llamada Sarah. Ella se convirtió en nuestra amiga y después en nuestra amante.

Fue increíble ver cómo nuestra relación se fortaleció con ella en nuestras vidas. Sarah trajo una nueva dimensión a nuestra relación y nos enseñó cosas nuevas sobre nosotros mismos y sobre el amor.

A medida que pasaba el tiempo, nuestros sentimientos por Sarah se volvieron más profundos y empezamos a considerar la posibilidad de convertirnos en un triángulo amoroso. Fue un proceso difícil, pero al final decidimos dar el siguiente paso y convertirnos en una relación poliamorosa formal.

Ahora, Sarah es una parte integral de nuestra vida y nuestra familia. Aprendimos que el amor no tiene límites y que el poliamor puede ser una forma maravillosa de amar y ser amado. Somos muy felices y agradecidos por haber tomado esa decisión hace tantos años.»

Anónimo.


«Parece mentira que ya hayan pasado 3 años. En aquel momento estaba en una relación monógama con mi novio de toda la vida. Sin embargo, yo siempre había sentido una atracción hacia otras personas y sentía curiosidad por explorar otras opciones amorosas. Un día, hablé con mi novio sobre mis sentimientos y no sin darle antes muchas vueltas, decidimos abrir nuestra relación y explorar el poliamor.

Fue emocionante y aterrador al mismo tiempo. Conocimos a varias personas interesantes, pero también tuvimos que aprender a manejar los celos y la inseguridad que surgen en una relación poliamorosa. Un momento difícil fue cuando mi novio comenzó a desarrollar sentimientos románticos por la que en aquel momento era una de mis amantes. Fue difícil verlo con alguien más, pero al final logramos superarlo y nuestra relación se fortaleció.

Han pasado ya 3 años desde que abrimos nuestra relación. En este tiempo hemos conocido diferentes personas. Algunas solo han sido encuentros sexuales fugaces. Otras sin embargo están aquí para quedarse. Aún tenemos mucho que aprender y mucho que vivir, sin embargo si algo tenemos claro mi chico y yo, es que esto es lo que queremos vivir.»

Anónimo.


Mi nombre es Juan y mi historia de amor es un poco complicada. Todo comenzó cuando conocí a mi novia, Ana, hace unos años. Fue amor a primera vista y pronto comenzamos una relación. Durante los primeros meses todo era perfecto, estábamos enamorados y disfrutábamos de nuestra relación.

Pero entonces, Ana cometió una infidelidad. Fue un golpe duro para mí y me sentí traicionado y herido. Ana se disculpó y prometió que nunca volvería a pasar. Sin embargo, yo no podía perdonarla y terminamos rompiendo.

Pasaron varios meses y ambos seguimos nuestra vida. Pero pronto me di cuenta de que aún estaba enamorado de Ana y quería darle otra oportunidad. Así que decidimos volver a estar juntos. Sin embargo, esta vez queríamos tener una relación más estable y comprometida, por lo que decidimos pasar un tiempo juntos.

Al principio, todo parecía ir bien. Estábamos disfrutando de nuestra relación y trabajando en nuestra confianza mutua. Sin embargo, con el tiempo, comenzamos a sentirnos limitados por la monogamia. Fue una conversación difícil, compleja y delicada. Pero ahora echando la vista atrás creo que fuimos muy valientes en poner sobre la mesa los sentimientos y las necesidades de cada uno, más aun con una ruptura reciente como la que habíamos vivido.

Finalmente, decidimos que nos queríamos, que queríamos seguir juntos, pero al mismo tiempo queríamos explorar, abrir nuestra relación y comenzar a ver a otras personas. Fue un cambio difícil al principio, pero pronto descubrimos que estábamos disfrutando de una mayor libertad y plenitud en nuestra relación. Así, terminamos convirtiendo nuestra relación en una relación abierta al principio, poliamorosa meses después según se fueron haciendo más fuertes nuestros sentimientos por otras personas.

Ahora estamos más felices que nunca. Nos queremos, muchísimo, y en el proceso aprendimos a confiar el uno en el otro, a comunicarnos abiertamente y a manejar nuestros celos de manera saludable. Aprendimos a amar de una manera más amplia y a disfrutar de la libertad y la diversidad que las no monogamias nos aportan en nuestras vidas. Aunque no fue un camino fácil, valió la pena para llegar a donde estamos hoy.

Juan y Ana.


Trieja poliamorosa